Objeto transicional o de apego

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Seguramente que os hayáis fijado alguna vez en que muchos de los niños pequeños llegan a tener algún objeto material que es muy especial para ellos. Tan especial que desarrollan un gran vínculo emocional hacia él, convirtiéndose en algo muy importante y valioso.

Objeto de apegoEl término de objeto transicional fue acuñado por Winnicott, pediatra, psiquiatra y psicoanalista inglés, en su libro “Realidad y juego”. Con él quiso hacer referencia a esos objetos materiales que llegan a representar a la madre y/o a sus figuras principales de apego.

 

En esta entrada en el blog os contaré todas sus peculiaridades para que podáis conocer un poco más a estos objetos tan importantes para muchos de los niños y niñas.

Por qué aparecen

En los primeros meses de vida, los bebés sienten como si ellos y su madre (o figura principal de apego) estuviesen fusionados y fueran una misma persona. No son capaces de diferenciarse de ella.

Con el paso de los meses, los bebés empiezan a diferenciarse de la madre y es en este proceso de diferenciación cuando se estructura la base de su psiquismo, el desarrollo de los procesos mentales: las emociones, las percepciones, las motivaciones, …

El objeto transicional representa la transición entre esa fusión con la madre o figura de apego principal y un estado en el que puede reconocerla como algo externo y separado. Es lo que primero reconoce un bebé como área intermedia entre lo que percibe como subjetivo (como parte de sí mismo) y lo objetivo (un objeto que existe, que es real).

amamantar

Por lo tanto, es este objeto el que puede ayudar a los niños en la transición entre su realidad interna: mi madre y yo como una sola persona; y la realidad externa: como los objetos externos que no son ni mi cuerpo (puño, dedos, …) ni mi madre.

Cuál es su función

Además de lo mencionado en el punto anterior, los objetos de apego pueden cumplir también una función psicológica muy importante para los niños.

Al representar a la madre y/o a las figuras de apego principales, pueden darles seguridad y regular la ansiedad de separación en su ausencia, aportarles calma y tranquilidad, ayudarles a dormir y también pueden ser una fuente de placer para ellos.

Así mismo, al empezar a darse cuenta de que es un ser independiente de su madre, este objeto puede ayudar al bebé a regular la ansiedad que esto le pueda provocar.

Es por todo esto por lo que los objetos de apego se convierten en algo tan valioso y esencial para ellos, cumplen funciones muy importantes cuando los tienen.

Cuáles son sus características
  • Tiene que ser elegido por la niña o el niño, no puede ser impuesto.
  • Suele tener texturas agradables, suaves y blandas (peluche, almohada, manta, muñeco, trapo, gasa, …).
  • Suele coger un olor especial adquirido con el contacto con su piel y debido a su uso continuado. Es recomendable no lavarlo, ya que puede ser rechazado posteriormente por ellos, al no sentirse identificados con él.manta apego
  • Si lo pierden se recomienda no sustituirlo, tendrían que ser ellos los que decidieran cambiarlo por otro (también de su elección). Además, es importante apoyarles en este proceso de cambio ya que puede resultarles complicado.
  • Al establecerse un vínculo emocional tan fuerte entre el niño o la niña y el objeto de apego, se convierten en inseparables. De esta forma, la mayoría de las veces es necesario dormir con él, llevárselo de vacaciones, al salir a la calle, …
Cuándo dejan de utilizarlo

En general, los niños y niñas comienzan a tener su objeto transicional entre los 4 y los 6 meses y suelen irse desprendiendo de ellos de forma paulatina en torno a los 3-4 años. Sin embargo, en ocasiones pueden llegar a tenerlo incluso hasta los 12 años.

No es que se olviden de su objeto, sino que se produce una pérdida de significación. Esto se origina a medida que van adquiriendo madurez psicológica, van siendo cada vez más independientes y teniendo más autonomía. Poco a poco, serán capaces de autorregularse sin necesitar su objeto de apego.

En este sentido, es importante respetar su propio proceso de pérdida de significación y no intentar quitárselo antes de que esté preparado para ello.

¿Lo utilizan todos los niños?

No todos los niños necesitan uno ya que su objeto de apego es su propia madre o su figura principal de apego. Simplemente, no lo necesitan y no supone ningún problema para su correcto desarrollo psíquico.

Por último, hay algunos niños y niñas que realizan una conducta transicional, como puede ser repetir una melodía, chuparse el dedo, hacer un sonido repetitivo, tocarse el pelo o alguna parte del cuerpo antes de dormir, … Estas conductas son consideradas también fenómenos transicionales y cumplen las mismas funciones que los objetos.

 

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